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La aportacion a cooperación disminuye en los presupuestos generales del Estado del 2011.
Una vez más, las promesas hechas a los 1000 millones de personas que pasan hambre en el mundo se rompen. En el mes de mayo, el actual gobierno anunció un recorte de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) que ascendía a 300 millones de euros para 2010 y a 500 millones de euros para 2011. La semana pasada el Congreso de los Diputados aprobó unos Presupuestos Generales del Estado para 2011 en los que este recorte no solo se confirmaba sino que se ampliaba todavía más: la ayuda desciende en más de 900 millones, (un 17%). Esto deja a la AOD española en un 0,4% de la RNB, muy por debajo del compromiso de destinar el 0,7 para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Un recorte de tales magnitudes va a tener, como es previsible, una repercusión significativa sobre los millones de personas que viven en extrema pobreza en el mundo. Así puede ver recortada su contribución el Fondo Mundial para el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, que hasta ahora ha conseguido que más de 700.000 personas afectadas por alguna de estas enfermedades recibieran tratamientos adecuados, y que ha logrado también frenar el incremento de nuevas infecciones sobretodo en África. Países como Haití recibirán menos recursos del denominado Fondo del Agua cuyos proyectos buscan abastecer a la población de agua limpia y saneamiento – algo que en el país haitiano es además extremadamente urgente para prevenir la extensión del cólera. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo también recibirá menos dinero para trabajar con los grupos más excluidos, como niños y niñas, mujeres, indígenas y población rural. No son los únicos, sólo algunos ejemplos.
Se argumenta que no hay alternativas al recorte. Nada más lejano de la realidad; hay otras áreas del presupuesto donde se podría recortar sin repercusiones negativas para los más pobres de aquí y de allí. Por ejemplo, si el Gobierno español hubiese renunciado a 21 de los 87 'cazas' que compró en 2007, podría haber destinado ya desde entonces el 0,7% en cooperación al desarrollo. Existen alternativas también para incrementar los ingresos públicos y disponer de mayores recursos. Por ejemplo, en la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio celebrada en el mes de septiembre el Presidente del Gobierno secundó la propuesta de su homólogo francés de crear un impuesto sobre las transacciones financieras que serviría para recaudar del sector financiero fondos para el pago de las pensiones, los gastos sociales y la ayuda al desarrollo.
Cabe destacar que los Presupuestos Generales del Estado no se conforman con disminuir la ayuda sino que además la hacen más ineficaz. Recientemente el parlamento aprobó la denominada ley del FONPRODE (Fondo para la Promoción del Desarrollo), que entrará en vigor en enero de 2011 y que establece que la ayuda reembolsable no puede superar el 5% del total. Desoyendo la futura ley, estos Presupuestos Generales establecen que cerca de un 20% de la ayuda entregada será reembolsable, es decir que deberá devolverse, lo que generará una deuda que en muchos casos va a ser una carga para las poblaciones del Sur que no van a poder devolver estas grandes sumas. Por otro lado, el recorte afectará a la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo que no dispondrá de los recursos adicionales que necesita para garantizar que los programas de ayuda sean lo más eficaces posibles.
No todos los grupos parlamentarios piensan que disminuir la ayuda es inevitable. Otros grupos parlamentarios han presentado enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para corregir y disminuir las implicaciones que este recorte tendrá sobre las personas más pobres del planeta. Sin embargo, ni el PP ni el PSOE han apoyado estas enmiendas. En estas semanas el proyecto de los Presupuestos Generales se está debatiendo en el Senado, donde todavía puede demostrarse que a pesar de la crisis, España sigue siendo un país solidario que apuesta por la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la lucha contra la pobreza extrema.

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